Sin Piedras diary, introducción
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Sin Piedras diary 001

17.05.2004

 

Hebron
© Roger Orcau

5H33, hora local de Tel-Aviv, Pau y yo pasamos el ultimo control, que nos da por fin, acceso a la tierra santa. Después de largas y laboriosas horas tergiversando con la seguridad israelí hemos podido finalmente pasar casi todo el material de rodaje que necesitábamos, lo que no fue el caso de nuestros compañeros que vinieron un mes antes.

Me ahorrare los detalles de registros y preguntas apasionantes que nos impone el gobierno israelí para desearnos la bienvenida. La ventaja es que nos hacen repetir tantas veces las mismas cosas que en mi próximo viaje vendré con mi pequeño discurso gravado y un teclado midi: Do = nombre y apellido, Re = razones del viaje, Mi = lugar donde va etc., etc., etc. Pero en general no me puedo quejar, no me han obligado de mirar a mis pies tosiendo… ¡Y es la única cosa que no he tenido que hacer!

De Ben Gourion (aeropuerto de Tel-Aviv salida para Jerusalén New Gate), justo antes del barrio árabe donde los taxis israelitas no se aventuran bajo ningún pretexto, visto el peligro de la zona… Es justamente, después de haber pasado esta zona de un peligro increíble – donde tranquilamente hemos bebido un te hablando con los palestinos. Nos hemos encontrado con el resto del equipo, que nos esperaban en un pequeño hotel de al lado. De ahí, otros taxis, que son unos minibuses, donde tienes que esperan a que se llenen para arrancar, en dirección a Hebron. Afortunadamente, después varios rodeos, nos encontramos sobre la carretera sin ningún problema, ni ningún control.

¡Hebron! Ciudad mágica e increíble, creo que ninguna palabra, ni ninguna imagen pueda describir este sitio. Mi primer paseo fue tan movido como surrealista. La calle principal se hunde en la ciudad y nos lleva hasta el mercado. Los olores se mezclan con los colores vivos de frutas y legumbres, que se inhalan a lo largo de todo este microcosmo hirviendo de vida, bajo el perpetuo ruido de los cláxones. Hordas de niños corriendo a través las calles estrechas y la multitud que nos miran con un ojo mitad-curioso mitad-odioso, con la duda de saber si somos colonos o turistas, poco numerosos por este lugar.

 

Hebron, barrio viejo (el mercado fantasma) en Hebron 2
© Roger Orcau

Una vez pasado el mercado donde tres grandes bloques de cemento impiden la entrada de todo vehículo, entramos en la “Old City” En menos de diez metros, el ambiente pasa del jaleo y bullicio al silencio y a la solitud Todas las calles están vacías, las tiendas cerradas, de repente paseamos por una ciudad fantasma donde los raros encuentros que se pueden hacer son poco recomendables, porque la mayoría de ocasiones estos toman la forma de brigadas militares israelíes armadas hasta los dientes. Algunos niños nos tiran piedras mientras nos gritan “Shalom, shalom”, lo que en sus labios coge un nuevo significado, algo así como: “Sal judío”.

Aunque también algunas mirada odiosas de los colonos escondidos detrás las alambradas que protegen sus casas. Efectivamente Hebron esta divida en dos, Hebron 1, zona palestina y Hebron 2, zona “mixta”. La mezcla la gran fuerza de esos dos pueblos y cuando un colono se instala dentro de la ciudad antigua, los soldados cierran la calle entera y piden educadamente a los palestinos que vayan a vivir a Hebron1. mas que nada para evitar problemas, por su seguridad… les dejan unos veinte minutos para hacer sus maletas…

Una vez pasado el mercado fantasma, nos encontramos a la mezquita de Abraham. Es inútil insistir sobre la importancia de este lugar para el conjunto de las religiones, tanto judía como musulmana o cristiana, pero a lo mejor es interesante recordar el acto del señor Goldstein, el 26 de febrero 1994, entro en la mezquita en pleno Ramadan y comenzó a disparar indiscriminadamente con su M16, matando a 50 palestinos e hiriendo a 170 antes de suicidarse. Desde ese día, la mezquita esta dividida en dos. Después de algunos controles, que se hacen rápidamente rutinarios, seguimos nuestro camino en dirección a la casa de nuestro protagonista.

No se como explicar la increíble situación de esta familia. Imagínese, después de la ciudad antigua, se termina Hebron y entramos dentro de Kyriat Arba. Es una colonia judía encerrada detrás de kilómetros de alambradas electrificadas y protegida por una armada entera. Nada, ni nadie puede imaginarse acercarse a este sitio si no es judío y de preferencias ultra-ortodoxa, sus habitantes no se desplazan fuera de su colonia sino es escoltados por un jeep militar, y cuando están dentro de sus cajas, nada podría separarlos de sus M16 o de sus Rifles de precisión, por si cualquiera se atrevería a acercarse demasiado. Viven encerrados dentro de su seguridad virtual, pero con la libertad de vivir dentro de una prisión.

Nuestra familia vive a la salida de la ciudad entre un poste de control israelí y una carretera reservada únicamente a los colonos de la colonia de Kyriat Arba.

Ya comprenderéis que después de un día como este, me valla a acostar intentando digerir “mas bien que mal” todos estos sentimientos y todas estas sensaciones acompañando por el dulce “ronroneo” de los F16 que sobrevuelan permanentemente el cielo palestino, rompiendo los rezos de las mezquitas.

Mr.Z

 
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