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Sin
Piedras
diary 006
24.05.2004
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Un niño de la escuela de Yazan. © Sin Piedras
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Esta mañana al coger el taxi
con el sueno pegado aun a la espalda nos hemos topado con el Concierto
de Aranjuez de fondo. Ha sido una grata sorpresa, y mas después
de un mes de escuchar una música ininteligible, generalmente
a todo volumen, se agradece.
A las 7h00 hemos tirado el primer plano de
la ciudad antigua de Hebron mientras unos niños esperaban
el autobús del colé. Una furgoneta repartía
el pan y los hombres caminaban mirando el suelo pasos que ya han
andado. Hoy, al acercarnos a la escuela han pasado por delante nuestro
tres vehículos militares que acompañaban a una furgoneta
que venia de Kiryat Arba, extraña manera de ir a trabajar.
Con un sol de justicia los niños iban llegando a la escuela
y empezaban a jugar un partidillo de fútbol, mientras unos
pocos se preguntaban, que hacen esos hombres en el tejado, en medio
de sus pensamientos ha sonado una campana que ha hecho un silencio
roto tan solo por un F 16.
Los críos han formado en filas, por clase y por altura, mientras
por megafonia se oía la voz de un alumno que recitaba versos
del Corán. Se movían inquietos, y solo estaban quietos
cuando un profesor merodeaba cerca, para volverse a mover cuando
este se daba la vuelta. Mas tarde, y después de unos cuantos
gritos han empezado los ejercicios. Se movían como un solo
hombre. Uno sin demasiada coordinación. Han dejado los libros
en el suelo mientras levantaban los brazos y cogían las nubes
con ellos, y lanzaban unas frases que sonaban en sus ojos repetidas
y algo cansinas. Finalmente una especie de himno ha salido por los
altavoces mientras ellos levantaban tres dedos de su mano derecha
y cantaban con cierto entusiasmo la letra de la canción mientras
los profesores observaban a sus caóticas tropas. Han entrado
a las clases por orden, rápidamente, y no muy ansiosos por
empezar un nuevo examen. Hoy Yazan tenia religión, dice que
le ha ido bien, aunque es lo mismo que me dice cada día,
y pensandolo bien es lo que decimos todos.
A las 10h30 ya estamos tomando un te en casa
de Yazan que nos han recibido con los brazos abiertos pero un poco
nerviosos por la noche anterior, donde los soldados se han dedicado
a pasear por su jardín, aunque para ellos ya no es una novedad,
no pueden dejar de sentirse incomodos, mientras unos colonos se
acercaban a la valla para vigilar a los camellos. O no.
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Curso de gimnástica en el patio de la escuela. ©
Sin Piedras
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Hemos podido grabar como Yazan cuida de sus
animales, primero ha cambiado el agua a sus pajaros, tiene unos
treinta periquitos y canarios, todos con su nombre y sus colores,
hoy uno de sus primos le ha enseñado a Yazan que pronto tendrá
36 pájaros, y que tendrá que ir pensando en ponerle
un nombre al nuevo invitado de la jaula, luego ha limpiado la silla
del caballo y se ha ido a dar una vuelta con el. Resulta extraño
que el caballo mas rápido de Palestina tenga que correr por
una rampa de unos 150m, no porque en la finca no haya mas espacio,
sino porque los colonos podrían molestarles al estar demasiado
cerca de su cerca electrificada. Para acabar la jornada hemos entrado
en el palomar, donde su bisabuelo empezó a levantar lo que
ahora es su hogar, allí nos ha explicado la historia de su
gallo Magic. “Para que vivas te tengo que encerrar, si te
dejo libre morirás. Y prefiero que estés encerrado
a muerto”. Yazan. 11 años. Hebron.
Quim
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