Sin Piedras diary, introducción
<< | 001 | 002 | 003 | 004 | 005 | 006 | 007 | 008 | >>

<<<>>>

fr | es | ca

 

Sin Piedras diary 007

25.05.2004

 

El director de la escuela hablando a los alumnos en el patio.
© Sin Piedras

Un nuevo dia amanece sobre Al Khalil (nombre árabe de la ciudad de Hebrón). Los gritos de los claxones atraviesan la bruma matinal que flota sobre la ciudad, despues un pesado silencio que la noche impone a sus habitantes. Una vez mas, tomamos la carretera principal que penetra hasta el corazón de la ciudad antes de perdernos en el laberinto de callejuelas estrechas que nos llevan hasta la salida del barrio viejo adonde estan hubicadas la casa y la escuela de Yazan.

El habitual ceremonial matinal empieza por la subida de la bandera. Los cantos y discursos son las imagenes que nuestra cámara se hace un placer de catar debajo el calor agobiante del sol de Palestina. Mientras Yazan passa un examen, nos aprovechamos para grabar algunos planes de los alrededores de la escuela. Cuando un hombre mayor nos interpela desde su jardín y nos invita a entrar en su casa. Su inglés es tan bueno que mi árabe y el de mis compañeros, pero este hombre hace parte de aquellas personas para quien las palabras solo son viento y con quien no hace falta hablar para comunicarse. Sin otra razón que su hospitalidad, el hombre maior nos invita a beber un té y nos enseña su casa construida por sus manos, piedra tras piedra. Orgulloso de su trabajo, nos hace descubrir cada rincón de su casa. Al llegar al tejado, su rostro se crispa y nos enseña la colonia judia de Kyriat Arba a unas centenas de metros de ahí. Nos hace comprender sin palabras que los colonos se divierten tirando balas en las resevas de agua que estan, como en todas las casas palestinas, sobre el tejado. La suya esta efectivamente toda agujereada de impactos de balas

Volvemos hacia la escuela para acompañar a Yazan a su casa y cogemos un camino distinto al dia anterior. Los preparativos de la fiesta judia de los proximos dias provocan una situacion con mucha tension y los movimientos de los soldados israelís son ahora constante. Preparamos el plan plantando la cámara en medio de un campo entre la escuela y la casa de Yazan, en plena línea de mira de la torre de control.

 

Cebo del cameraman con los niños de la escuela durante la subida de la bandera.
© Sin Piedras

Retraso, malentendidos y desacuerdos nos ponen cada vez más nerviosos. La sensación que nos observan constantemente o que nos estan apuntando con una pistola, nos obliga a abandonar la zona. Los soldados nos insultan desde los altavozes, tratando al pequeño Yazan que esperaba pacientemente el comienzo del rodaje, de “sal árabe” y nos ruegan irnos lo más rapido posible. Visto la imposibilidad de dialogar con esas gentes, optamos por no discutir y nos vamos inmediatamente. El único que seguia sonriendo alegramente era Yazan que nos hizó recordar cuanto este tipo de acontecimiento era habitual para el y cuanto era normal para Yazan los insultos de aquellos hombres armados y escondidos en una torre de hormigón armado que debia cruzar cada dia para ir a la escuela.

Como podemos aceptar que un niño de once años encuentre normal el echo, que lo apunten con una pistola en permanencia entre su casa y la escuela? A lo mejor que me equivoco, pero tengo la misma sensacion que cuando me encontraba con Roger en medio del campo agarrado a su microfono. Creo que, tanto uno como otro, hemos pasado un momento muy mal.

Mr.Z

 
copyright © 2004 L.A. Lost Artist Sàrl