Sin Piedras diary, introduction
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Sin Piedras diary 021

17.06.2004

 

Tienda de campaña del tio de Adnan
© Sin Piedras
 
 

Primo de Adnan

© Sin Piedras

Apenas acabado nuestro proyecto principal sobre las tierras Palestinas, ya estamos lanzados sobre la segunda parte de nuestro trabajo aquí. Este último consiste en hacer un documental cortometrage basado sobre cuatro personajes Palestinos y las dificultades cotidianas que les rodean tanto frente a la ocupación israelita como frente al espíritu conservador que riñe en la mayoría del país.

El primer personaje es Salem del que hablamos en el diario 018 viviendo en un campo de refugiados. Hoy vamos al desierto, durante tres días grabaremos la vida de un beduino que será nuestro segundo personaje. Para llevar a bien esta parte del rodaje, estamos acompañados por Adnan. Es de origen beduino, no sólo será nuestro traductor durante el primer día, pero también una fuente riquísima de información sobre las costumbres de este pueblo que desgraciadamente conocemos muy poco. Empezamos nuestro periplo dirección hacia el sur-este de Hebrón a bordo de un 4x4 digno del Paris-Dakar, lo que deja pensar que el final del itinerario será de lo más pintoresco. Efectivamente, después de haber pasado los diferentes check-points que rodean la ciudad y una pequeña media hora de carretera, dejamos tras nosotros toda huella de civilización tal como la conocemos para llegar sobre una pista jaloneada de piedras con la sensación de haber hecho un salto de 2000 años atrás. Colinas desecadas se exhiben ante nosotros con la vista perdida y la esperanza de encontrar cualquier vida humana parece ser casi imposible a pesar de algunas cabras y ovejas que vemos aquí y allí.

En fin llegamos en un pequeño valle en el cual está una tienda de campaña que, al primer momento parece abandonada si no fuese por la presencia de algunos perros ladrando al ver la máquina de hierro ruidosa que nos trae. Aquí estamos, en este lugar fuera del tiempo cuando por magia, aparecen algunas caras tímidas debajo de la tela hecha de bolsas de café cortadas y deseándonos la bienvenida con grandes sonrisas curiosas y divertidas. Imagino que nuestras caras boquiabiertas frente a este espectáculo debía ser de lo más pintoresco, pero la hospitalidad y la gentileza de esas gentes no iban tardar a meternos en total confianza. Adnan nos presentó a nuestra familia de acogida antes de darnos una vuelta del “propietario”. Este último se resume a la tienda de campaña tradicional en la cual los beduinos viven el verano y, en un valle cercano, las cuevas en cuales pasan el invierno, todo rodeado de colinas áridas.

 

Prima de Adnan
© Sin Piedras

Hemos tomado el tiempo de admirar el magnífico anochecer ante de cenar los alimentos que provienen directamente de los recursos locales, o sea el pan hecho a mano, el yogurt de leche de cabra, huevos mezclados con queso de cabra y algunos legumbres. Luego, hartos y cansados del sol ardiendo del día, nos quedamos dormidos en el suelo rodeados por las cabras, los conejos, las gallinas y los insectos que estaban placenteros al catar nuestra sangre fresca mientras que admirábamos el magnífico cielo de estrellas que ofrece la noche en el desierto.

Mr. Z

 

 

 
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