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Sin Piedras diary 029
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Quim Fuster (realisador), Roger Orcau (sonido) y Marc Zumbach (director de foto)
© Sin Piedras
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18.07.2004
Cuando escribo estas malas mentiras mi cuerpo ya lleva 72h en Barcelona, mi cabeza aun no ha llegado. La verdad es que estos primeros días están resultando de lo mas extraño. Por mucho que pensaba que no me iba a afectar, que todo sería lo mismo, y que sólo he estado fuera tres meses todas estas estúpidas seguridades se quedaron en Israel, como nuestro disco duro, pero esa es otra historia. Al llegar descubrí que la ciudad segía donde estaba, que las personas que encontré seguían siendo las mismas que dejé, salvo por un pequeño detalle, mi mirada ya no era la misma. Nada más coger el coche y enfilar la Gran Vía sucedió algo extraño, al cruzar una esquina me vi de nuevo en Hebron, y un niño en bicicleta desafiaba a un tráfico que tan sólo estaba en mi cabeza. Estaba en casa, aunque no sabía en cúal de las dos.
Estos primeros días de vuelta la gente me hace un montón de preguntas a las cuales no puedo contestar, me miran sorprendidos, y un poco extrañados cuando les cuento que lo que yo he vivido está muy alejado de las escenas de guerra y violencia que tantas veces han visto por la televisión. Pensaban que vendría de vivir grandes emociones, algo al límite, y al explicarles que lo más duro fue cuando se estropeó la cámara se dibuja en su mirada una cierta decepción.
Dicen que cuando vuelves de una experiencia como la que hemos vivido tu cuerpo tarda unos días en recuperar el ritmo normal. Espero que poder escaparme unos días mas. Haciendo balance, resulta muy positivo. He aprendido mucho de la gente con la que hemos compartido todo este tiempo, he aprendido a huir aun más de los tópicos y de los prejucios que embruten nuestra mente, he crecido al volver a ser niño. Una de las cosas que personalmente más me ha impactado es descubrir a la gente de Palestina, concretamente a la gente de Hebrón. Un pueblo encantador, orgulloso y hospitalario. Que nos recibió desde el primer día con los brazos y las puertas abiertas. Un pueblo que a pesar de todo sonrie y que trata de sobrevivir a la brutal represión causada por un ejercito que guarda las puertas de una ciudad que jamás conquitaran. Aunque si algo he aprendido de la política que lleva a cabo el estado de Israel es que ellos no tienen prisa, que tienen todo el tiempo del mundo para ll
Lo más duro de todo el viaje es darse cuenta de la presión a la cúal está sometida este pueblo, y que curiosamente, donde hemos visto el miedo era en los ojos de los soldados armados, resultaba toda una paradoja. También es curioso como la mayoría de los medios de comunicación enfocan la situación. Creo que hay una palabra que los grandes media obvian, y esa es ocupación. El pueblo palestino vive bajo una ocupación militar en toda regla, sus habitantes no se pueden desplazar libremente, sus tierras son sistematicamente expropiadas, su economía y fronteras están controlads por un ejercito y un Estado que no es el suyo, su futuro es cada día más volatil, y para la mayoría es valido el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor. y mientras el mundo lo mira, el consejo de seguridad lo ignora, los tribunales emiten sentencias que no valen ni el papel en el que están escritas, y nosotros cambiamos de canal. En cambio Yazan, su familia, y tantas familiaHonestamente, no se si nuestro trabajo servirá para alguna cosa, tal vez seamos unos utópicos al esperar que alguien pueda tener alguna duda después de verlo, pero trataremos de acercar todo aquello que hemos vivido y aprendido de la mano de un niño que sólo quiere correr con su caballo y ganar una carrera en Jerusalem. Enseñar con los ojos de Yazan aquello que se esconde tras los grandes titulares de prensa. Para nosotros ha sido una experiencia inolvidable, y como ya dijo aquel, nosotros los de entonces, ya no somos los mismos. Gracias.
Quim
Lega un momento en la historia en que el silencio es complice de la barbarie. Y ese momento es ahora.
Martin Luther King. |
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