Sin Piedras diary, introducción
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Sin Piedras diary 001

05.10.2004

 


© sin piedras

Hoy era una día especial para el equipo de Sin Piedras. Después de tres meses de rodaje en Hebron, hoy volvíamos a rodar en nuestra ciudad: Barcelona

También era significativo el hecho de que recuperábamos el personaje de Sergi y de alguna manera nuestra propia infancia, porqué en el fondo todos nos sentimos un poco el niño de Barcelona. Y es por eso que su papel es tan importante dentro del documental.

Estos días que rodaremos, repetiremos todo lo que ya habíamos filmado en el mes de febrero, con algunas modificaciones e ideas nuevas, fruto de nuestra experiencia en Palestina.

La jornada empezaba a las 6 de la mañana. El equipo de Sin Piedras nos hemos desplazado en metro a casa de la familia, en el barrio de el Poble Sec, donde nos hemos despertado con Sergi y con el buen gusto de un café que nos ha preparado la madre. De allí nos hemos dirigido a casa de la abuela justo cuando la ciudad empezaba a despertar, los bares servían los primeros cafés y los quioscos vendían los primeros periódicos del día.

Uno de los cambios importantes en la vida de Sergi es que ya va y vuelve solo de la escuela, sin su tío Joan. Y este es uno de los puntos que utilizaremos para ver como Sergi se está haciendo mayor de una manera progresiva y pausada, como todos nosotros lo hemos hecho, pero muy lejana de como lo ha hecho Yazan. Pero desgraciadamente no podremos ver su evolución dentro de la escuela ya que no nos han dejado rodar.

Después de comer, Sergi nos explicaba que su sueño es ser un gran deportista, dedicarse al atletismo profesionalmente. El motivo: poder viajar por lugares donde nunca ha estado y salir por televisión.

Uno de los hechos que más me ha sorprendido hoy ha sido observar como nuestra presencia y la de las cámaras resultaba más inadvertida en Palestina que en una sociedad a priori tan acostumbrada a los medios de comunicación como es la nuestra. Es, evidentemente, una de las consecuencias de un mundo en el que la pequeña pantalla se ha convertido, como diría un amigo mío, en la religión del siglo XXI. Y, ya se sabe, como buenos creyentes que somos, todo el mundo sueña con salir por televisión.

Pau
 


© sin piedras

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